martes, 14 de septiembre de 2010

Consejos de las cosas que NO debería hacer una persona emprendedora


Hace poco me llegaron algunas reflexiones que Rosalind Resnik, consultora neoyorquina, nos brindaba después de darle vueltas al tema durante una sesión de gimnasio (son en esos paréntesis cuando suelen surgir las mejores ideas), en relación a qué NO debe hacer una persona emprendedora.


Me he permitido recopilarlas y ofrecéroslas en la lengua de Cervantes, añadiendo algunos comentarios.




La primera de todas es no aventurarnos a solas. Si ya es difícil de por sí construir un negocio, todavía lo es más estando a solas. Cualquier proyecto requiere de un mínimo de capital para empezar, ya sea en material, personal o infraestructura. La mejor manera de evitar un estropicio antes de tiempo es asegurarnos de tener suficiente margen en los precios de nuestros servicios para asumir la inversión y sacarle rentabilidad, algo que siempre es más sencillo en compañía. Además, los clientes preferirán una empresa con varios rostros a tratar con la misma persona desde los temas más banales a los más importantes.


En segundo lugar evitemos pedirle consejo a demasiadas personas. Si bien la opinión de los expertos es muy valiosa, máxime en los primeros pasos, un exceso de opiniones puede producir la tan temida indecisión, que se traduce en pérdida de tiempo, inversión o clientes. Cíñete a aquellos expertos sólidos en tu materia, si puedes contrátalos, y no olvides solicitar su opinión quincenalmente, como poco.


Como tercera reflexión nos recuerda no que el tiempo que dediquemos al desarrollo no debe descuidarse del de las ventas. Nuestro negocio se nutre de los servicios o productos que podemos ofrecer, no en los que podamos ofrecer. El mundo de los emprendedores no es el mundo de la fantasía. ¡¡Pero eso no quiere decir que demos la espalda a I+D!!


No apuntar a mercados demasiado pequeños, puesto que en cuanto alcancemos nuestra máxima expansión nos daremos de bruces contra una pared ante la falta de nuevas metas. Escoger un mercado grande ofrece mayores posibilidades de éxito al tener también mayores oportunidades.


Lanzar productos en un mercado sin contar previamente con un distribuidor. Es mucho más fácil extenderse por un mercado si contamos con una red de agentes que si vamos por libre. Representantes de fabricantes, agentes de cambio, agentes de bolsa…el networking aplicado más que nunca. Así que antes de invertir en un producto se debe consultar a los distribuidores si están en posibilidad de garantizar un mínimo de camino abierto.


Un precio excesivo para los clientes. Derivado de acciones de comunicación, principalmente. ¿De qué sirven las grandes campañas si al final encarecemos el producto a su costa? ¿Ha valido la pena? Encontrar el equilibrio entre difusión y precio del producto es uno de los principales factores para evitar un descalabro económico. Un consejo es ensayo-error a pequeña escala.


Invertir demasiado poco. Uno de los principales factores que desmotivan al emprendedor es la falta de previsión del capital que realmente necesita para poner en marcha su negocio. Invertir menos de lo necesario es como tirar el dinero por la taza del wáter: no sirve para nada. Se deben calcular todos los gastos antes de lanzar el proyecto y no después. Una empresa va más allá de alquilar una oficina, contratar la luz y ponernos un sueldo.


Invertir demasiado. Justamente lo contrario. No se deben matar moscas a cañonazos salvo que nuestra situación económica sea boyante y la idea de negocio se base en un capricho más que en otra cosa. Sobrefinanciar la empresa contribuye a que el dinero se agote antes. De poco sirve que todos los empleados tengan agendas de cuero y móviles cuando llega un balance mensual negativo.


Carecer de un plan de empresa. Si lo necesitan las empresas consolidadas, ¡cómo no lo van a necesitar las de nueva creación!. Es momento de dejar de pensar como aspirante y empezar a pensar como una persona de negocios. No tener plan de empresa es como conducir un flamante deportivo con el depósito lleno sin un mapa que nos indique cuál es el camino. En cuanto se agote la gasolina, se acabó.


Obsesionarse con el plan económico. Sin riesgo no hay éxito. Pasar demasiado tiempo dándole vueltas a la manera de conseguir la máxima seguridad económica es sinónimo de no crecer tanto como se podría, aunque también de no perder tanto como se podría. En el mundo de los negocios a veces hay que dar un salto de Fe. Por eso no todo el mundo vale como verdadero empresario.

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